La modernidad, los costos involuntarios y necesidad de una mirada mas verde.

Ciudades donde crece el cemento, la desnutrición funcional, obesidad y malos hábitos alimenticios.

La aculturación de los pueblos ha provocado cambios, que influyen inclusive en lo medicinal. La mayoría de la población ya no tiene el entendimiento sobre las propiedades curativas de plantas; como sus padres o abuelos las conocían. Los nativos o indigenas que migran a la ciudad ya no acude donde los yachaks (curanderos). En pocas palabras se extingue una sabiduría.

La OMS, Organización Mundial de la Salud, define la Medicina tradicional así ¨Es todo el conjunto de conocimientos, aptitudes y prácticas basados en teorías, creencias y experiencias indígenas de las diferentes culturas, sean o no explicables, usados para el mantenimiento de la salud, así como para la prevención, el diagnóstico, la mejora o el tratamiento de enfermedades físicas o mentales¨.

Esta definición de la OMS ¿Valida una creencia? ¿Qué significa que las experiencias sean o no explicables ?

Suena a místico… quizás brujería. El mismo Hipócrates (469-399 A .C.), señaló en sus escritos ciertas observaciones acerca de los procesos de curación “Vix medicatrix naturae” o fuerza natural de curación.

¿Cómo pedirle a Hipócrates que lo demuestre? En los tiempos actuales, se lo catalogaría como brujo...!?

Tal vez, por esto, es que muchas personas de mala fe, se aprovechan de este vacío, para ofrecer sus servicios curativos. Fácilmente podemos encontrar artículos de prensa escrita, internet, incluso redes sociales, acerca de denuncias sobre charlatanes que, haciéndose pasar por curanderos, desprestigian el saber de la medicina autóctona. A lo anterior, sumemos que estos conocimientos, al no contar con un reconocimiento formal académico, no tienen las herramientas para validarse.

¿Cómo mejorar esta realidad a futuro?

Se destruyen bosques, por unas cuantas piedras preciosas. La pregunta casi obligatoria, ¿ Aquél brillo de joyería supera a la armonía del trabajo conjunto de millones de especies en biomas llenos de vida, en los cuales el ser humano es un actor más ?

Quizás cuando la mayor cantidad de información técnica, esté al alcance de todos los involucrados en el rubro de la salud. En este sentido al desarrollar PhytoCiencia, buscamos como medio de comunicación ser un apoyo creíble con datos reales, producto del análisis y revisión de artículos de estudios fitoquímicos y etnofarmacológicos. La sociedad, los paciente crónicos, tienen derecho a incorporar en su diario vivir los beneficios de la ethnofarmacología y lass aplicaciones en nutrición funcional.

Jindrich García, editor de PhytoCiencia