En un mundo que buscaba la uniformidad, la perfección y que trataba de eliminar los defectos de cualquier tipo, la diferencia de los Ovitz les salvó la vida.(1)

 

De todas las pruebas y tribulaciones que han de sufrir aquellos que nacen con características únicas, pocas se pueden comparar con los horrores que padecieron tanto Elizabeth Ovitz como sus hermanos a manos del infame Doctor Josef Mengele, el famoso “Ángel de la Muerte”, nazi que experimentó y torturó con saña a los miembros de su familia.

Joseph Mengele. Photo: Wikimedia Commons

La familia Ovitz era de origen judío y provenía de Transilvania. Su patriarca, Shimshon Isaac Ovitz, era un respetado rabino afectado de enanismo. La mayor parte de sus hijos, incluida Elizabeth, habían heredado su pseudoacondroplasia y tras la muerte del padre, su viuda pensó que los 7 hermanos podrían labrarse un futuro como artistas ambulantes.

En relativamente poco tiempo, los hermanos constituyeron la “Banda de Jazz de Lilliput” y comenzaron a viajar por el centro de Europa.

Los Ovitz se las había arreglado bastante bien para ocultar sus orígenes judíos y poder continuar así con su gira; pero la mala fortuna quiso que estuvieran en Hungría cuando las tropas alemanas invadieron el país. El 17 de Mayo fueron capturados, subidos a un camión y trasladados a Auschwitz

 

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Elizabeth recuerda la primera vez que vio al Dr. Mengele, lo recuerda como un hombre atractivo al que se le iluminaron los ojos cuando descubrió a los miembros de su familia entre el grupo de prisioneros. Quedó tan fascinado con su peculiaridad física que probablemente ese fue el motivo por el que no fueron enviados a los hornos crematorios directamente.

Mengele ya había torturado y diseccionado anteriormente docenas de hermanos gemelos, con el único propósito de documentar las similitudes entre sus órganos y creyó ver en la familia Ovitz el trabajo de su vida. De hecho, Elizabeth aseguró que Mengele declaro entusiasmado:

¨Tendré trabajo para los próximos veinte años; ahora la ciencia tendrá un tema digno de interés y consideración¨.

En Auschwitz, los miembros de la familia fueron separados y sometidos a todo tipo de aberrantes experimentos. Como la misma Elizabeth escribiría después:

“Los experimentos más aterradores eran los ginecológicos. Nos ataban a la mesa y entonces comenzaba la tortura sistemática. Inyectaban cosas en nuestro útero, nos extraían sangre, tocaban dentro nuestro, nos pinchaban y nos tomaban muestras de tejido. Es imposible expresar con palabras el dolor insoportable que sufríamos y que se prolongaba varios días hasta que los experimentos cesaban.”(2)

La experimentación ginecológica era tan severa que incluso los doctores que asistían a las pruebas llegaron a negarse a continuar, por piedad y al mismo tiempo por la posibilidad real de que los miembros de la familia no soportaran el trance y fallecieran. Mengele tuvo que ceder y bajar el ritmo, pues no quería perder a sus ratas de laboratorio favoritas. No obstante la experimentación no se detuvo, simplemente ideó nuevos experimentos igual de sádicos pero que no acabasen con su juguete.

¨Extrajeron fluido de nuestra médula espinal, después comenzó de nuevo la extracción de cabello y cuando estábamos a punto de desfallecer, comenzaban a realizarnos dolorosas pruebas en el cerebro, nariz, boca y manos. Todas las etapas fueron documentadas con ilustraciones. Irónicamente, somos los únicos sujetos cuya tortura fue, de forma premeditada, y documentada científicamente para las futuras generaciones.

Además de todo esto, los médicos de Mengele extrajeron médula ósea y sus dientes para tratar de encontrar rastros de enfermedades hereditarias, también dejaron ciegos a los miembros de la familia con productos químicos.

Mengele expuso su preciado objeto de experimentación en varias ocasiones ante grupos de altos cargos Nazis, desnudos y como si de animales se tratasen, mientras él daba conferencias sobre genética inferior. Incluso filmó una película para uso y disfrute del propio Adolf Hitler, donde se podía ver a la familia aterrorizada y cantando canciones en alemán.

A pesar de todo, la familia Ovitz aguantó 7 meses en las crueles manos de Mengele.

http://en.auschwitz.org/m/index.php?option=com_ponygallery&func=detail&id=474&Itemid=3

Auschwitz fue liberado el 27 de Enero de 1945 y Elizabeth, junto a su familia, fueron rescatados por las tropas soviéticas de una muerte segura. Durante los cuatro años siguientes, la familia deambuló por el este y centro de Europa, volviendo a ganarse la vida como cantantes y comediantes, pero esta vez reviviendo su experiencia en el campo nazi. Cada noche, Elizabeth bailaba con uno de sus hermanos, interpretando la pieza que ellos llamaban Totentanz (Danza de la muerte).

En 1.949 emigraron a Israel, donde siguieron actuando hasta 1.955 que se retiraron y abrieron un cine, y en Israel permanecieron hasta su muerte. El último miembro de la familia Ovitz en fallecer fue Perla, en el año 2.001.(3)

 

1.In Our Hearts We Were Giants: The Remarkable Story of the Lilliput Troupe--A Dwarf Family's Survival of the Holocaust. 
2.FUNDACION BIOS. Experimentos Nazis con humanos.pdf
3.The International School for Holocaust Studies. Medicina nazi.pdf